"Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca".
Jorge Luis Borges

domingo, 2 de diciembre de 2012

Manifiesto orgullo docente


La fundación SM ha creado el Centro de Estudios sobre Innovación y Dinámicas Educativas cuyo objetivo es profundizar en la educación para mejorarla. José Antonio Marina es el director y Carmen Pellicer la subdirectora.
"La tribu entera es la que educa al niño" dice Marina,  seas docente o no formas parte de esa tribu y es importante que lo leas y apoyes este manifiesto.
Visita la página http://www.ceide-fsm.com.
                                                    Manifiesto del orgullo docente (J.A. Marina) 
Tradicionalmente, los docentes han sido los encargados de transmitir en la escuela la cultura de una comunidad. Pero vivimos tiempos acelerados y complejos, y esa función resulta insuficiente. Debemos ser la conciencia educativa de la sociedad, pensar en nombre suyo la mejor manera de educar a nuestros niños y niñas para un futuro incierto, crear una cultura educativa que penetre la sociedad entera. No se educa sólo en la escuela, sino también en la familia, los medios de comunicación, los intercambios cotidianos, las empresas, la sociedad en su conjunto, y eso nos obliga a salir de la escuela para estar presentes en todas partes, puesto que en todas partes se educa. Tenemos que definirnos como una profesión de vanguardia, puesto que el progreso de las sociedades depende de la educación, e intervenir en todos los debates educativos con conocimiento, objetividad y reflexión, pensando en nuestros alumnos. Vivimos en la era del aprendizaje permanente, y los docentes, expertos en aprendizaje, debemos ayudar a establecer una cultura de la curiosidad, del rigor crítico, del conocimiento, de la sensibilidad artística, de la claridad ética.
Los docentes solos no podemos resolver los problemas de la escuela, pues es verdad que para educar a un niño hace falta la tribu entera. Pero creemos que somos nosotros los que debemos comenzar el cambio, la mejora, la búsqueda de la excelencia. Movilizarnos desde dentro, para poder después movilizar al resto de la sociedad, en favor de la educación. Tenemos que pasar de una cultura de la    queja y la impotencia a una cultura de la acción entusiasta. Eso implica mejorar nuestra actitud, aprender, estar alerta, convencer, hacer marketing educativo a todos los niveles, y una vez hecho esto, exigir a todas las instancias sociales la colaboración con la escuela.
Queremos dar un paso hacia la sociedad, hacernos visibles, esforzarnos para ganar su confianza, demostrando que sabemos lo que hacemos y que nuestros niños y niñas están en buenas manos. Queremos demostrar que somos los cuidadores del futuro, y que para hacerlo tenemos que desarrollar nuestro talento educativo. No podemos incitar al aprendizaje si nosotros no tenemos un afán continuo de aprender. No podemos reclamar el respeto de la ciudadanía si no estamos previamente penetrados del orgullo de nuestra profesión. En una sociedad inclinada a la pasividad y al desánimo, aspiramos a demostrar que el gran cambio debe comenzar por la educación, y que nosotros, los docentes, deseamos ser motores de ese cambio.                                                             

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