"Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca".
Jorge Luis Borges

lunes, 31 de diciembre de 2012

¡Feliz Año 2013!

Lectura y Café con esta Bendición Irlandesa quiere desear a todos los lectores un año mejor. 
¡Feliz año dos mil crece! ¡Qué crezcamos como personas!. 


ANTIGUA BENDICIÓN IRLANDESA.

Que el camino salga a tu encuentro.
Que el viento siempre esté detrás de ti y la lluvia caiga suave sobre tus campos.
Y hasta que nos volvamos a encontrar, que Dios te sostenga suavemente en la palma de su mano.
Que vivas por el tiempo que tú quieras, y que siempre quieras vivir plenamente.
Recuerda siempre olvidar las cosas que te entristecieron, pero nunca olvides recordar aquellas que te alegraron.
Recuerda siempre olvidar a los amigos que resultaron falsos, pero nunca olvides recordar a aquellos que permanecieron fieles.
Recuerda siempre olvidar los problemas que ya pasaron, pero nunca olvides recordar las bendiciones de cada día.
Que el día más triste de tu futuro no sea peor que el día más feliz de tu pasado.
Que nunca caiga el techo encima de ti y que los amigos reunidos debajo de él nunca se vayan.
Que siempre tengas palabras cálidas en un anochecer frío, una luna llena en una noche oscura, y que el camino siempre se abra a tu puerta.
Que vivas cien años, con un año extra para arrepentirte.
Que el Señor te guarde en su mano, y no apriete mucho su puño.
Que tus vecinos te respeten, los problemas te abandonen, los ángeles te protejan, y el cielo te acoja.
Y que la fortuna de las colinas irlandesas te abrace.
Que las bendiciones de San Patricio te contemplen.
Que tus bolsillos estén pesados y tu corazón ligero.
Que la buena suerte te persiga, y cada día y cada noche tengas muros contra el viento, un techo para la lluvia, bebidas junto al fuego, risas para que te consuelen aquellos a quienes amas, y que se colme tu corazón con todo lo que desees.
Que Dios esté contigo y te bendiga, que veas a los hijos de tus hijos, que el infortunio te sea breve y te deje rico en bendiciones.
Que no conozcas nada más que la felicidad.
Desde este día en adelante, que Dios te conceda muchos años de vida, de seguro Él sabe que la tierra no tiene suficientes ángeles.
Que el camino salga a tu encuentro.
Que el viento siempre esté detrás de ti y la lluvia caiga suave sobre tus campos.



no de los símbolos más universales. Para los celtas, la espiral no tiene 

sábado, 29 de diciembre de 2012

Un cuento de Navidad



                                                             El gigante Milzinas.

En el lejano, lejanísimo país de Tirbronac, más allá del lejano, lejanísimo mar y las lejanas, lejanísimas montañas, junto a un enorme, enormísimo bosque, existía hace mucho, muchísimo tiempo una peque ña y hermosa ciudad llamada Tuznigrad.

Durante todo el año Tuznigrad era una ciudad bastante alegre, sus habitantes paseaban, sonreían, los niños jugaban, se celebraban algunas fiestas populares…
Vamos, lo normal en cualquier ciudad de cualquier país de cualquier mundo. Pero cuando llegaba el invierno la cosa cambiaba mucho, muchísimo en aquella pequeña ciudad y todo el mundo se ponía mustio, triste y muy serio. Desaparecían los colores, desaparecían las risas, desaparecían las ganas de pasear y la gente pasaba tantísimo tiempo metida en sus casas que la ciudad -cubierta de nieve y silenciosa- parecía deshabitada.

La culpa de todo esto la tenía un gigante malhumorado que desde hacía muchos, muchísimos años (tantos que la ciudad aún no era ciudad) pasaba el invierno en un gigantesco palacio no muy lejos de Tuznigrad. Este gigantesco gigante se llamaba Milzinas y no soportaba ver a los demás pasándolo bien, sobre todo cuando llegaba La Navidad y todo se llenaba de luces, decoraciones brillantes y la gente iba de acá para allá cantando y riendo.
Milzinas se ponía tan pero tan furioso que empezaba a lanzar grandes rocas y enormes árboles contra la ciudad. Por eso, en cuanto los guardias que vigilaban los caminos daban aviso de que el gigante Milzinas estaba llegando a su palacio, los habitantes de Tuznigrad se metían en sus casas y pasaban el invierno encerrados, hablando en susurros y casi a oscuras.
Pero Vrolike ya estaba harto de esconderse y de no poder reírse. Vrolike quería celebrar la Navidad como antes, y que las calles se llenaran de luces, y que viniera la feria, y cantar villancicos y salir a pasear, y todas esas cosas que no podían hacer por culpa del gigante. De modo que un día se puso su camiseta, su jersey, sus calcetines, sus botas, su abrigo, su gorro de lana y sus guantes, cogió la merienda y se puso en marcha rumbo al palacio donde vivía Milzinas dispuesto a convencer al gigante de que no fuera tan gruñón y rezongón.

Cuando Vrolike llegó al gran palacio se quedó con la boca muy abierta al ver lo enorme, enormísimo que era aquello: no podía ver las ventanas más altas porque quedaban entre las nubes ni podía ver dónde estaban las esquinas del palacio porque casi se perdían en el horizonte.
Aquel lugar era impresionantemente impresionante y gigantescamente gigante.
Vrolike, aún con la boca abierta, comenzó a andar hacia la puerta y, una vez allí, no le costó encontrar una grieta por la que colarse y entonces descubrió que, por dentro, el palacio era aún más gigantesco e impresionante que por fuera. Todo brillaba, todo relucía, todo era inmensamente inmenso. Tan concentrado estaba Vrolike con todo lo que veía que ni se enteró de que no se enteró de que Milzinas estaba allí hasta que el gigante lo cogió y lo levantó hasta su cara.

-¿Quién haces en mi casa, enano? -dijo Milzinas con una voz de trueno que obligó a Vrilikas a taparse los oídos.
-Yo… -dijo Vriloke tragando saliva- Yo… quiero hablar contigo.
-Pues yo no estoy interesado en hablar contigo -volvió a tronar Milzinas mientras se sentaba en la gran mesa del comedor.
-¿Vas a… Vas a comerme? -preguntó Vriloke temblando.
-¿Comerte? -respondió el gigante con cara de asombro- ¿Con lo mal que me sientas los niños? Jojojojojo… No, sólo te voy a dejar aquímientras tomo mi cena y pienso qué hacer contigo.
Y Milzinas puso un cordel en el tobillo de Vriloke y luego ató el cordel a una taza gigantesca.
-Así no te escaparás -dijo el gigante.
-Ya que estoy aquí podríamos hablar ¿no? -dijo Vriloke.
-Muy bien, habla y déjame en paz.
Y Vriloke habló sobre el invierno, sobre la Navidad, sobre las luces, los adornos, las canciones y la alegría. Y habló Vriloke de los tristes que estaban todos, especialmente los niños, desde que él había obligado a todos a pasar el invierno ocultos y silenciosos. Y, finalmente, con mucho cuidado, se atrevió a preguntarle a Milzinas por qué se ponía tan furioso cuando ellos reían y cantaban.

Milzinas lo escuchó todo muy serio y sin levantar la cabeza del plato en que comía. Cuando Vriloke acabó lo miró, le tocó a él hablar. Y contó que él, Milzinas, era el último gigante en todo el país de Tirbronac, que no tenía familia ni amigos y que ni siquiera sabía dónde podía haber más gigantes y que eso lo hacía sentirse muy solo.
-Por eso me molesta veros disfrutar de la compañía de vuestra familia y vuestros amigos. Y me molesta oíros reír y cantar. Y me fastidia veros tan felices mientras yo estoy aquí tan solo.
-¿Y no has pensado -preguntó Vrolike- que podrías venir con nosotros a pasar el invierno y disfrutar de la Navidad? ¿Que podrías ser nuestro amigo aunque no seamos gigantes como tú?
-Nadie querría ser amigo de un gigante gruñón como yo -respondió Milzinas con cara triste.
-Yo sí querría -dijo Vrolike-, y seguro que hay mucha gente que querría si, en lugar de tirarnos cosas y gritarnos, te acercaras a nosotros y fueras amable.
-No sé -dudó Milzinas.
-Vamos, por probar…

Y Milzinas aceptó. Desató a Vrolike y se lo metió en un bolsillo. Luego fue al desván y bajó una enorme, enormísima caja llena de enormes, enormísimos adornos navideños y unas enormes, enormísimas luces y, por último, fue al bosque y arrancó el abeto más grande que encontró. Finalmente, con Vrolike en el bolsillo, la caja bajo un brazo y el abeto al hombro, Milzinas puso rumbo a Tuznigrad.
Los habitantes de la ciudad que lo vieron llegar se asustaron muchísimo, convencidos de que el gigante, finalmente, había decidido destruirlos pero Milzinas entró en la ciudad y no pasó nada, al contrario, caminaba con muchísimo cuidado procurando no pisar ni derribar nada.
El gigante se dirigió a la plaza mayor de la ciudad y, una vez allí, volvió a plantar el enorme, enormísimo abeto justo en el centro de la plaza y luego, con mucho cuidado, se puso a decorarlo.
Al ver que no pasaba nada, los vecinos de Tuznigrad fueron yendo a la plaza para ver qué ocurría y, cuando veían al gigante, decorar el árbol y bromear con Vrolike, se quedaban con la boca abierta.

Al poco rato los niños corrían bajo el árbol, se subían a los zapatones del gigante, trepaban por sus piernas y alguno tuvo que quitarse Milzinas de las barbas por miedo a que se cayeran y se hicieran daño. Los adultos tardaron un poco más pero ellos también acabaron uniéndose a la pequeña fiesta y cuando, por fin, el árbol estuvo adornado y se encendieron las luces, todos exclamaron un maravillado:

-¡OOOOOOOOOOOOOOH!

El árbol era precioso, las luces iluminaban toda la ciudad de dorado, rojo, azul, verde y todos los habitantes de la ciudad de Tuznigrad se sintieron tan felices que decidieron celebrar una fiesta. Unos trajeron comida, otros bebida, otros trajeron instrumentos musicales y todos, todos, llevaron risas y alegría.
Pero el más feliz de todos ellos era, sin duda, el gigante Milzinas que, así, de golpe y porrazo, y tan sólo por acercarse a ellos con el corazón, había conseguido el maravilloso regalo de la amistad.
Por eso, esa noche de Navidad, la risa de Milzinas, el gigante, resonó por la ciudad, recorrió el bosque y rebotó hasta las montañas…
                                                                                                 Dolores Espinosa

miércoles, 26 de diciembre de 2012

"Curriculum de todos"

Este vídeo es un anuncio publicitario de Campofrío. Está en las cadenas de televisión, en las redes sociales y, sobre todo, se han hecho muchísimos comentarios a favor y en contra. A mi me gusta y me quedo con la frase final: "Que nada ni ni nadie nos quite nuestra manera de disfrutar de la vida" 

domingo, 23 de diciembre de 2012

¡Feliz Navidad!



Café y lectura os desea Feliz Navidad en todas estas lenguas y en todas las demás que existen en en planeta.

Alemán
Froehliche Weihnachten und ein gluckliches Neues Jahr!
Wuatsambaaa frelama satsamole und gluclotiches nehuestsete jahar
.Árabe
I'D Miilad Said ous Sana Saida
Aragonés
Feliz Nadal e Buena Añada.
Buen Nadal e Buen Año.
Goyosas Fiestas Nabidals y Buen Cabo d'Año
Aranés
Bon Nadau e Erós An Nau
Armenio
Shenoraavor Nor Dari yev Pari Gaghand
Bable ó Asturiano
Felices navidaes y prosperu añu nuevu!
Bretón
Nedeleg laouen na bloav ezh mat
Búlgaro
Vasel Koleda; Tchesti nova godina!
Catalán
Bon Nadal i Feliç Any Nou
Checo
Veselé Vánoce a šťastný nový rok
Coreano
Sung Tan Chuk Ha
Croata
Sretan Bozic
Danés
Glaedelig Jul
Egipcio
Colo sana wintom tiebeen
Esquimal
Jutdlime pivdluarit ukiortame pivdluaritlo!
Español
Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo.
Felices Fiestas.
Felices Pascuas y Feliz Año Nuevo.
Felisaño (Venezuela)
Eslovaco
Veselé Vianoce a šťastný nový rok.
Esperanto
Gajan Kristnaskon
Estonio
Rõõmsaid Jõulupühi
Flamenco
Zalig Kerstfeest en Gelukkig nieuw jaar
Francés
Joyeux Noël et bonne année!
Gaélico
Nadolig LLawen a Blwyddyn Newydd Dda.
Gallego
Bo Nadal e Feliz AniNovo.
Griego
Kala Christougenna Kieftihismenos O Kenourios Chronos.
Hebreo
Mo'adim Lesimkha.Shana Tova.
Hindú
Shub Naya Baras.
Húngaro
Kellemes Karácsonyi Ünnepeket és Boldog Új Évet! (=Bones Festes!)
Boldog Karácsonyt! (=Feliç Nadal!)
Boldog Új Évet Kívánok! (=Feliç any nou!) abreugat: BÚÉK
Inglés
Merry Christmas and Happy New Year.
Season's Greetings
Irlandés
Nollaig Shona Dhuit.
Italiano
Buon Natale e Felice Anno Nuovo.
Pace e salute (Còrcega)
Japonés
Shinnen omedeto. Kurisumasu Omedeto.
Latín
Natale hilare et Annum Nuovo!
Lituano
Linksmu Kaledu
Heughliche Winachten un 'n moi Nijaar
Macedonio
Streken Bozhik
Mandarín
Sheng Dan Kuai Le!(Feliç Nadal!)
Xin Nian Hao! o Xin Nian Kuai Le!(Feliç any nou!)
Noruego
God Jul og Godt Nyttår.
Occitano
Polit nadal e bona annada.
Polaco
Wesolych Swiat Bozego Narodzenia i Szczęśliwego Nowego Roku
Portugués
Boas Festas e um feliz Ano Novo
Boas Festas e Feliz Ano Novo
Feliz Natal
Rumano
"Craciun Fericit si un An Nou Fericit!"*
Hristos s-a Nascut si Anul Nou Fericit.
Ruso
Pozdrevlyayu s prazdnikom Rozhdestva is Novim Godom.
Sardo (Cerdeña)
Bonu nadale e prosperu annu nou..
Serbio
Hristos se rodi.
Serbio-Croata
Sretam Bozic. Vesela Nova Godina.
Sudanés
Wilujeng Natal Sareng Warsa Enggal.
Turco
Noeliniz Ve Yeni Yiliniz Kutlu Olsun.
Ucraniano
Veseloho Vam Rizdva i Shchastlyvoho Novoho Roku!
Vasco
Zorionak eta Urte Berri On!
Faeroese

Gledhilig jol og eydnurikt nyggjar!

También recomiendo este vídeo como forma diferente de felicitación.
http://youtu.be/Wk-VR3BqCH4

viernes, 21 de diciembre de 2012

"El quinto en discordia" R. Davies



Robertson Davies
"El quinto en discordia"
Ed. Libros del Asteroide

Alrededor de la misteriosa muerte del magnate canadiense Boy Staunton se teje la trama de esta novela. La narración corre a cargo de Dunstan Ramsay, amigo desde la infancia de Staunton, quien al intentar aclarar las circunstancias de su muerte no tendrá más remedio que enfrentarse al relato de su propia vida. Desde el principio de la historia, Ramsay ejerce una influencia mística y no del todo inocua en cuantos le rodean: acciones en apariencia inocentes –una pelea con bolas de nieve o el aprendizaje de trucos de cartas– se revelarán como acontecimientos decisivos en las vidas de otros. 
El quinto en discordia es una muestra de la maestría de Davies para la novela: su erudición le permite tratar los temas más diversos –el circo, el santoral, la primera guerra mundial, o la vida en un internado– con una naturalidad asombrosa; y su imaginación teatral logra cautivar al lector desde el inicio. La primera novela de la Trilogía Deptford, la más aclamada de Davies, se alza como la historia de un hombre racional que descubre en lo mágico un aspecto más de lo real.
Una narración que conjuga inteligencia y sencillez,con un fino sentido del humor, con temas tan variados como la vida de los Santos, las religiones, la locura, los secretos, la magia e incluso intriga. El autor profundiza en la psicología de los personajes de una manera magistral . Una lectura amena, que sigues con mucho interés hasta el final.
                                                                                                      
                                                                                                                         Firmin


domingo, 16 de diciembre de 2012

Los libros son como espejos


   "Hay gente que cree que entiende un libro solo porque sabe leer. Ya te dije que los libros son como espejos: cada quien encuentra ahí lo que tiene en su cabeza. El problema es que solo descubres que tienes eso dentro de ti cuando lees el libro correcto. Los libros son espejos indiscretos y arriesgados: hacen que las ideas más originales salgan de tu cabeza, provocan ocurrencias que no sabías que tenías. Cuando no lees, esas ideas se quedan encerradas en tu cabeza. No sirven de nada".

                                                                               
Juan Villoro "El libro salvaje"




miércoles, 12 de diciembre de 2012

domingo, 9 de diciembre de 2012

Un libro te espera. Búscalo


Un libro te espera. Búscalo        


Había una vez
un barquito chiquitito,
que no sabía,
que no podía
navegar.

Pasaron un, dos, tres,
cuatro, cinco, seis semanas,
y aquel barquito,
y aquel barquito
navegó.


Se aprende a jugar antes que a leer. Y a cantar. Los niños de mi tierra entonábamos esta canción cuando aún ninguno sabíamos leer. Nos juntábamos en corro en la calle y, disputándonos las voces con los grillos del verano, cantábamos una y otra vez la impotencia del barquito que no sabía navegar. 

A veces fabricábamos barquitos de papel y los poníamos en los charcos y los barquitos se hundían sin conseguir alcanzar ninguna costa. 

Yo también era un barco pequeño fondeado en las calles de mi barrio. Pasaba las tardes en una azotea mirando ocultarse el sol por el poniente, y barruntaba a lo lejos -no sabía aún si a lo lejos del espacio o a lo lejos del corazón- un mundo maravilloso que se extendía más allá de donde alcanzaba mi vista. 

Detrás de unas cajas, en un armario de mi casa, también había un libro chiquito que no podía navegar porque nadie lo leía. Cuántas veces pasé por su vera sin darme cuenta de su existencia. El barco de papel, atascado en el barro; el libro solitario, oculto en el estante tras las cajas de cartón. 

Un día, mi mano, buscando algo, tocó el lomo del libro. Si yo fuese libro lo contaría así: “Un día la mano de un niño rozó mi cubierta y yo sentí que desplegaba mis velas y comenzaba a navegar”. 

¡Qué sorpresa cuando por fin mis ojos tuvieron enfrente aquel objeto! Era un pequeño libro de pastas rojas y filigranas doradas. Lo abrí expectante como quien encuentra un cofre y ansía saber su contenido. Y no fue para menos. Nada más empezar a leer comprendí que la aventura estaba servida: la valentía del protagonista, los personajes bondadosos, los malvados, las ilustraciones con frases a pie de página que miraba una y otra vez, el peligro, las sorpresas…, todo, me transportó a un mundo apasionante y desconocido. 

De esa manera descubrí que más allá de mi casa había un río, y que tras el río había un mar y que en el mar, esperando zarpar, un barco. El primero al que subí se llamaba La Hispaniola, pero lo mismo hubiese dado que se llamase Nautilus, Rocinante, la nave de Simbad, la barcaza de Huckleberry, ….todos ellos, por más que pase el tiempo, estarán siempre a la espera de que los ojos de un niño desplieguen sus velas y lo hagan zarpar. 

Así que…no esperes más, alarga tu mano, toma un libro, ábrelo, lee: descubrirás, igual que en la canción de mi infancia, que no hay barco, por pequeño que sea, que en poco tiempo no aprenda a navegar. 

                                                                                 Eliacer Cansino (Profesor y escritor)




jueves, 6 de diciembre de 2012

"Las cosas que no nos dijimos" M. Levy



Marc Levy
"Las cosas que no nos dijimos"
Ed. Planeta


Cuatro días antes de su boda, Julia recibe la llamada del secretario personal de su padre, Anthoni Walsh. Walsh es un brillante  hombre de negocios, pero siempre ha sido para Julia un padre ausente, ahora llevan más de un año sin verse. Como Julia imaginaba, su padre no podrá asistir a la boda. Pero esta vez tiene una excusa perfecta: su padre ha muerto.
Julia aplaza su boda para acudir al entierro, pero días más tarde, recibe un enorme paquete en casa: es un androide exactamente igual que el padre, pero además tiene alma. Permanecerá una semana con ella y, aunque al principio es un desastre, poco a poco, van recobrando esa relación que se había perdido.
Con bastante imaginación y fuera de la realidad se restablece entre los personajes el cariño y recobran el tiempo perdido incluso el gran amor de Julia. También cabe destacar como describe la caída del muro de Berlín.
 Libro de agradable lectura por su originalidad y porque te hace reflexionar sobre las segundas oportunidades que ofrece la vida que muchas veces las dejamos escapar.
                                                                                                                           
                                                                                                                   Carmen

martes, 4 de diciembre de 2012

"Todo se transforma"


Todo se transforma

Tu beso se hizo calor,

luego el calor, movimiento,
luego gota de sudor
que se hizo vapor, luego viento
que en un rincón de La Rioja
movió el aspa de un molino
mientras se pisaba el vino
que bebió tu boca roja. 

Tu boca roja en la mía,
la copa que gira en mi mano,
y mientras el vino caía
supe que de algún lejano
rincón de otra galaxia,
el amor que me darías,
transformado, volvería
un día a darte las gracias.

Cada uno da lo que recibe
y luego recibe lo que da,
nada es más simple,
no hay otra norma:
nada se pierde,
todo se transforma.

El vino que pagué yo,
con aquel euro italiano
que había estado en un vagón
antes de estar en mi mano,
y antes de eso en Torino,
y antes de Torino, en Prato,
donde hicieron mi zapato
sobre el que caería el vino.

Zapato que en unas horas
buscaré bajo tu cama 
con las luces de la aurora,
junto a tus sandalias planas
que compraste aquella vez
en Salvador de Bahía,
donde a otro diste el amor
que hoy yo te devolvería...

Cada uno da lo que recibe
y luego recibe lo que da,
nada es más simple,
no hay otra norma:
nada se pierde,
todo se transforma.

Jorge Drexler




domingo, 2 de diciembre de 2012

Manifiesto orgullo docente


La fundación SM ha creado el Centro de Estudios sobre Innovación y Dinámicas Educativas cuyo objetivo es profundizar en la educación para mejorarla. José Antonio Marina es el director y Carmen Pellicer la subdirectora.
"La tribu entera es la que educa al niño" dice Marina,  seas docente o no formas parte de esa tribu y es importante que lo leas y apoyes este manifiesto.
Visita la página http://www.ceide-fsm.com.
                                                    Manifiesto del orgullo docente (J.A. Marina) 
Tradicionalmente, los docentes han sido los encargados de transmitir en la escuela la cultura de una comunidad. Pero vivimos tiempos acelerados y complejos, y esa función resulta insuficiente. Debemos ser la conciencia educativa de la sociedad, pensar en nombre suyo la mejor manera de educar a nuestros niños y niñas para un futuro incierto, crear una cultura educativa que penetre la sociedad entera. No se educa sólo en la escuela, sino también en la familia, los medios de comunicación, los intercambios cotidianos, las empresas, la sociedad en su conjunto, y eso nos obliga a salir de la escuela para estar presentes en todas partes, puesto que en todas partes se educa. Tenemos que definirnos como una profesión de vanguardia, puesto que el progreso de las sociedades depende de la educación, e intervenir en todos los debates educativos con conocimiento, objetividad y reflexión, pensando en nuestros alumnos. Vivimos en la era del aprendizaje permanente, y los docentes, expertos en aprendizaje, debemos ayudar a establecer una cultura de la curiosidad, del rigor crítico, del conocimiento, de la sensibilidad artística, de la claridad ética.
Los docentes solos no podemos resolver los problemas de la escuela, pues es verdad que para educar a un niño hace falta la tribu entera. Pero creemos que somos nosotros los que debemos comenzar el cambio, la mejora, la búsqueda de la excelencia. Movilizarnos desde dentro, para poder después movilizar al resto de la sociedad, en favor de la educación. Tenemos que pasar de una cultura de la    queja y la impotencia a una cultura de la acción entusiasta. Eso implica mejorar nuestra actitud, aprender, estar alerta, convencer, hacer marketing educativo a todos los niveles, y una vez hecho esto, exigir a todas las instancias sociales la colaboración con la escuela.
Queremos dar un paso hacia la sociedad, hacernos visibles, esforzarnos para ganar su confianza, demostrando que sabemos lo que hacemos y que nuestros niños y niñas están en buenas manos. Queremos demostrar que somos los cuidadores del futuro, y que para hacerlo tenemos que desarrollar nuestro talento educativo. No podemos incitar al aprendizaje si nosotros no tenemos un afán continuo de aprender. No podemos reclamar el respeto de la ciudadanía si no estamos previamente penetrados del orgullo de nuestra profesión. En una sociedad inclinada a la pasividad y al desánimo, aspiramos a demostrar que el gran cambio debe comenzar por la educación, y que nosotros, los docentes, deseamos ser motores de ese cambio.                                                             

sábado, 1 de diciembre de 2012

Cultivar la mente

Ante estas imágenes tan claras, las palabras no son necesarias.