"Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca".
Jorge Luis Borges

domingo, 15 de septiembre de 2013

"Cocinilla"



Una abuela entre fogones es siempre una promesa de felicidad. La cocina es el único lugar de la casa donde el tiempo se detiene por obligación. El cariño cuece allí a fuego lento durante toda la tarde. las confidencias hacen chup chup al ritmo del guiso que ya no sabemos cuándo probaremos por primera vez. El aroma de lo que de verdad importa impregna los visillos y los transforma en la coraza que separa nuestro mundo perfecto de todo lo demás.

Las abuelas conocen los misterios de los sabores. Saben, por ejemplo, que hay platos que al probarlos te llevan de viaje a través de las décadas, hasta ese día remoto, remotísimo, en el que una de nuestras retatarabuelas lo preparó antes que nadie. Fue ella quien le echó ingredientes inconfesables -una pizca de amor imperecedero, un pellizco de celos por los tiempos que vendrán...-junto a esos otros, muy secretos, que solo ella sabe: por ejemplo, la ralladura de un limón crecido a la luz de la luna de una casa muchas veces soñada. Y no seguimos porque las recetas con ingredientes secretos resultan siempre demasiado largas de contar.

Yo tengo un sueño: convertirme, dentro de muchos años, en la abuela alquimista que entre fogones consigue pócimas mágicas de felicidad perdurable.

                                                                               Care Santos (Abuela solo hay una, la propia)

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