"Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca".
Jorge Luis Borges

miércoles, 30 de abril de 2014

Leyendo el cielo

¡A veces no valoramos lo que tenemos!


sábado, 26 de abril de 2014

Todos somos Robinsón

Muchos acontecimientos son los que han ocurrido estos últimos días: la muerte de Gabriel García Márquez, la entrega del premio Cervantes, el discurso revindicativo de Elena Poniatowska, la celebración del Día del Libro. Con este motivo, aquí tenemos este manifiesto a favor de la lectura.


Todos somos Robinsón
 
Manifiesto en favor de la Lectura
Almudena Grandes 

Escribir un libro es inventar una isla desierta, modificar con un punto apenas perceptible el mapa de los sentimientos, de las emociones humanas, para desear fervientemente un naufragio, la llegada de ese Robinsón desnudo y desarmado que somos todos los lectores cuando abrimos por primera vez un libro.

Yo he creado algunas de esas islas, pero he colonizado muchísimas más. He nadado centenares, quizás miles de veces, hasta el barco, y he vuelto remando, con madera, con lienzos, con comida, con armas y municiones para defender mi casa. Y en muchos de esos viajes, un grano de trigo ha caído en la tierra sin que yo me diera cuenta, y el sol y la lluvia lo han hecho germinar, y ha crecido una espiga para que yo pudiera cosecharla, y molerla, y fabricar por fin mi propio pan, un pan que me ha alimentado mucho más que las tostadas que desayuno todos los días. Yo he aprendido muchas más cosas en los libros que en la vida, y he sido feliz, y desgraciada, y me he reído, y he llorado, y me he asustado, y me he emocionado, y me he enamorado, y me he desenamorado muchas más veces, porque los libros viven, laten, palpitan con su propio corazón. La literatura es el telar donde Penélope teje cada día con los hilos de la vida humana el sudario que desteje cada noche para empezar otra vez, apenas sale el sol, desde hace miles de años.

La lectura y la escritura son dos caras de la misma moneda, una isla desierta y su náufrago. Yo lo sé bien, porque fueron los propios libros quienes me abocaron a escribir libros, y si antes no hubiera vivido leyendo, nunca habría podido empezar a escribir. Cuando descubrí la extraordinaria capacidad de la literatura para multiplicar y enriquecer mi vida, la prodigiosa generosidad con la que desplegaba ante mis ojos una infinidad de aventuras, de lugares, de identidades múltiples que sin embargo eran capaces de superponerse sin conflicto alguno a mi propia identidad, para coexistir con el tiempo y el espacio de mi vida verdadera, me enganché a los libros como otros se enganchan al ejercicio físico, al alcohol, a la velocidad o a la música. Y si alguna vez, aquel fervor se identificó con la necesidad de autoafirmación de todos los adolescentes, pronto empezó a confundirse con el puro instinto de supervivencia de los adultos.

Eso sigue siendo tan cierto que, si en este momento, alguien me obligara a elegir entre vivir sin leer y vivir sin escribir, estoy segura de que acabaría renunciando al oficio que he perseguido desde que era una niña que decía que iba a ser escritora. Porque tal vez sería capaz de llegar a ser feliz trabajando en otra cosa –una librería literaria, una papelería bien surtida de rotuladores y lápices de todos los colores, una ferretería empapelada de cajoncitos con tuercas y tornillos, o una huerta- pero, para mí, vivir sin leer ya no sería vivir, sino un sucedáneo insoportable de la vida.

¿Quieren ustedes vivir? Lean.
¿Quieren vivir más años, con más intensidad, más variedad, más alegría? Lean más.


Déjense llevar por las eternas mareas de una pasión inmortal y no teman a las olas. Al otro lado de cualquier océano siempre hay una playa, una isla, un mundo completo que sabrá llamarles por su nombre y un grano de trigo que les está esperando.

sábado, 12 de abril de 2014

Amistad

Entretenido y divertido cuento que también te hace pensar.

miércoles, 9 de abril de 2014

A la luna de Valencia


 A la luna de Valencia

No se lo digas a nadie
pero como tú ninguna.
No se lo digo a cualquiera

cascabelera.
Cuando apareces colgada
de la noche azul profundo,
nada hay más mágico en el mundo,
nada más cautivador
que mirarte con amor 
y temblando de poesía
viendo, con claro acierto
que no lo entienden los hombres
ni se lo explica la ciencia,
pero no hay luna más bella 
que la luna de Valencia.

Teresa Delgado

domingo, 6 de abril de 2014

"La boda de Kate" M. Rivera de la Cruz


Marta Rivera de la Cruz
"La boda de Kate"
Ed. Planeta


La reposada Kate Salomon lleva una existencia tranquila y plácida en una casa de Ribanova, donde vive con otras dos amigas. Regenta una librería y ha heredado una pequeña fortuna después de la inesperada reedición de las poco exitosas novelas de su tío.
Pero esta calma se rompe el día de su 72 cumpleaños, cuando ocurre algo inesperado: Forster Smith, el hombre al que rechazó tres veces y del que estuvo enamorada desde los veinte años, se presenta ante su puerta con un ramo de rosas y una proposición de matrimonio.
A partir de ahí, la vida de Kate y la de sus dos amigas girará en torno a la preparación de esta boda, con la que no todo el mundo está de acuerdo... en especial la familia de Kate, que teme que Forster Smith acabe con la herencia que esperan recibir.
Estos son los protagonistas de la novela hasta que aparece el editor, la sobrina de Kate y el hijo de Forster que empiezan a investigar sobre un manuscristo que ha aparecido del escritor tío de Kate. La novela cambia un poco de rumbo ya que se plantea una investigación del pasado donde pasan cosas importantes y además  aparece como personaje un gamberro Truman Capote. Por lo tanto, Ahora estos personajes cobran protagonismo y los otros, los novios y las amigas, ocupan un segundo plano.

Como en otras novelas de la autora la historia actual siempre está relacionada con una historia del pasado pero que es fundamental para el desarrollo y feliz desenlace de esa historia actual.
Novela de fácil lectura, romántica, con toques de humor, entretenida y con cierta intriga,  recomendable para pasar un rato agradable disfrutando de su lectura.

                                                                                                               Carmen

martes, 1 de abril de 2014

Día Internacional del Libro Infantil

cartel dia

DÍA INTERNACIONAL DEL LIBRO INFANTIL 2014

CARTA A LOS NIÑOS DEL MUNDO

Los lectores a menudo le preguntan a los escritores cómo escriben sus historias - ¿de dónde salen las ideas? Provienen de mi imaginación, contesta el escritor. Ah, claro, suele contestar el lector. Pero, ¿dónde está tu imaginación, de qué está hecha y es cierto que todo el mundo tiene una?

Bueno, responde el escritor, está en mi cabeza, por supuesto, y está compuesta de imágenes y palabras y recuerdos y rastros de otras historias y palabras y fragmentos de cosas y melodías y pensamientos y rostros y monstruos y formas y palabras y movimientos y palabras y olas y arabescos y paisajes y palabras y perfumes y sentimientos y colores y rimas y pequeños chasquidos y silbidos y sabores y explosiones de energía y acertijos y brisas y palabras. Todo ello girando ahí dentro y cantando y comportándose como un caleidoscopio y flotando y sentándose y pensando y rascándose la cabeza.

Por supuesto que todo el mundo tiene imaginación: sin ella, no seríamos capaces de soñar. No obstante, no toda imaginación tiene las mismas cosas dentro de ella. Probablemente, la imaginación de los cocineros contenga en su mayoría sabores, de la misma manera que la imaginación de los artistas contendrá sobre todo colores y formas. La imaginación de los escritores está principalmente llena de palabras. 

Para los lectores y oyentes de historias, sus imaginaciones también se nutren de palabras. La imaginación de un escritor trabaja y da vueltas y da forma a las ideas, a los sonidos, a las voces, a los personajes y a los acontecimientos hasta convertirlos en una historia; esta historia no está compuesta de otra cosa que no sean palabras, batallones de garabatos desfilando por las páginas. Entonces ocurre que, de pronto, llega un lector y esos garabatos cobran vida. Siguen estando en la página, siguen pareciendo garabatos pero también están retozando en la imaginación del lector, y éste da forma e hila las palabras para que la historia ahora tenga lugar en su cabeza, como tuvo lugar en la cabeza del escritor.

Este es el motivo por el cual el lector es tan importante para una historia como lo es el escritor. Solo hay un escritor para cada de ellas, pero hay cientos o miles o incluso a veces millones de lectores de historias, que leen en el mismo idioma que el del escritor o que quizás hasta lean traducciones en muchos otros idiomas diferentes. Sin el escritor, no nace el cuento; sin todos los miles de lectores alrededor del mundo, el cuento no llegará nunca a vivir todas las vidas que puede vivir.

Todo lector de una historia tiene algo en común con los otros lectores de esa misma historia. Separadamente, aunque también de alguna manera juntos, ellos han recreado la historia en su propia imaginación: una acción que es tanto privada como pública, individual como común, íntima como internacional.
Es posiblemente lo que los humanos hacen mejor.
¡Seguid leyendo!


                                                                 Siobhán Parkinson