"Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca".
Jorge Luis Borges

martes, 24 de febrero de 2015

Clasificación Decimal Universal



Clasificación Decimal Universal
(Ramón Guillen)

Ordene los libros en los estantes.
Los números del tejuelo indican
el punto exacto donde:

El 59 es zoología, 37 educación,
geografía el 91 y arquitectura 72.
Todo el saber humano tiene previsto su lugar.

A veces pienso que todos nosotros
tenemos un tejuelo asignado
y sólo tenemos que esperar
que cualquier bibliotecario
nos deje allí donde nos correponda.

A menudo, sin embargo, 
un mismo libro puede ser susceptible
de firmas diversas.
Así, cómo descubriremos
¿dónde iremos a parar,
si incluso el dios más sabio
ignora las curvas
de nuestro destino?

La enfermedad es el 616,
el funeral el 393,
el cementerio el 718
y la separación del alma y el cuerpo el 236.

Ni la muerte conoce con certeza
cuál es la llave que abre
la última cerradura.
Difícil oficio este
de clasificar libros.


sábado, 21 de febrero de 2015

"Biografía del silencio" P. d'Ors



Pablo d'Ors
"Biografía del silencio"
Ed. Siruela



Basta un año de meditación perseverante, o incluso medio, para percatarse de que se puede vivir de otra forma. La meditación nos con-centra, nos devuelve a casa, nos enseña a convivir con nuestro ser, nos agrieta la estructura de nuestra personalidad hasta que, de tanto meditar, la grieta se ensancha y la vieja personalidad se rompe y, como una flor, comienza a nacer una nueva. Meditar es asistir a este fascinante y tremendo proceso de muerte y renacimiento. Gracias a la meditación el autor ha ido descubriendo que no hay yo y mundo, sino que mundo y yo son una misma y única cosa.
El autor nos demuestra que este pequeño libro es un ensayo sobre la conveniencia de la meditación para conseguir ser mejor persona de forma individual y como perteneciente al conjunto llamado mundo. Narrado de forma poética y sencilla nos va dando indicaciones para alcanzar la felicidad, cada pensamiento hay que saborearlo y meditarlo.
Biografía del silencio es una joyita que no podemos que dejar de leer.


martes, 17 de febrero de 2015

Arenas de soledad

Preciosisima canción  perteneciente a la película Habana Blus. 




Viendo la película entiendes mucho mejor la canción, por eso recomiendo su visión. Aquí tienes el enlace: 

https://www.youtube.com/watch?v=7z635fOdtnU

domingo, 15 de febrero de 2015

"¿Por qué, Carlitos, por qué?" Ch. M. Schulz

Hoy es el Día Internacional del Cáncer Infantil, hay algunos cuentos sobre la enfermedad explicada a los niños, Lectura y Café presenta:


Cuando un niño vive en primera persona o de cerca la experiencia de una enfermedad grave, hay muchas preguntas por responder y mucho apoyo que ofrecer. “¿Por qué, Carlitos, por qué?” un libro para explicar a los niños la leucemia. Snoopy, Carlitos y sus amigos ayudan a afrontar la enfermedad infantil a padres, educadores y niños.
“¿Por qué, Carlitos, por qué?” nació tras la petición que una enfermera oncológica le hizo a Charles M. Schulz, el creador del cómic de Charlie Brown y Snoopy, de que escribiera una historia que ayudara a los niños con cáncer.
Tras una conversación entre ambos en la oficina del autor, descubrieron que la parte más traumática de la experiencia de un niño enfermo era su dificultad para adaptarse en el ambiente escolar y Schulz supo que sus personajes podrían contar una historia sobre el tema.
Una historia que fuera útil para los niños enfermos, para sus hermanos y compañeros de colegio, y para sus padres y educadores. Como resultado está “¿Por qué, Carlitos, por qué?”, un libro positivo que gracias a las vivencias de sus entrañables personajes ayuda a entender la enfermedad desde el punto de vista del niño enfermo y sus compañeros.
Janice es una niña nueva que llega al barrio de Snoopy y Carlitos, a la que le gusta mucho columpiarse. La pequeña empieza a encontrarse mal y deja de acudir a la escuela; entonces, sus amigos se enteran de que está en el hospital porque padece leucemia. El cuento narra cómo lo viven los niños, la vuelta de Janice a la escuela sin pelo y cómo al final se cura y puede volver a jugar en los columpios.
El libro se presentó hace unos meses en España, fruto de la colaboración entre Peanuts Worldwide, la Fundación Leucemia Linfoma, la Fundación Quirón, la aseguradora MetLife, Copyright Promotions Licensing Group y la Editorial Bruño.
Afortunadamente,la leucemia se puede curar y la actitud del niño y su entorno es fundamental para hacer la recuperación más llevadera. En este aspecto incide el esperanzador libro del que os queríamos hablar. Actualmente se realizan talleres para niños sobre el libro en diversas ciudades españolas.
“¿Por qué, Carlitos, por qué?” es un libro para ayudar a los niños a afrontar la leucemia, a normalizar la enfermedad y a que el entorno integre a estos niños que la padecen. Se puede encontrar en las librerías por algo más de 10 euros. Parte de los beneficios obtenidos de su venta van destinados a la Fundación Leucemia y Linfoma.

miércoles, 11 de febrero de 2015

Desmayarse, atreverse, estar furioso

Siempre es buen momento para para poesía, un soneto de Lope de Vega, un poema de amor en fechas próximas al día de los enamorados... Disfrutémoslo

Desmayarse, atreverse, estar furioso,
(Lope de Vega)

 áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso:

  no hallar fuera del bien centro y reposo,   
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso:

  huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño:

  creer que el cielo en un infierno cabe;
dar la vida y el alma a un desengaño,
¡esto es amor! quien lo probó lo sabe.


domingo, 8 de febrero de 2015

"Una madre" A. Palomas





Alejandro Palomas
"Una madre"
Ed.Siruela



El retrato de una ciudad acogedora y esquiva a partes iguales, de una familia unida por los frágiles lazos de la necesidad y del amor y la mirada única de una mujer maravillosa en un momento extraordinario. Faltan unas horas para la medianoche. Por fin, después de varias tentativas, Amalia ha logrado a sus 65 años ver cumplido su sueño: reunir a toda la familia para cenar en Nochevieja. 

Una madre cuenta la historia de cómo Amalia entreteje con su humor y su entrega particular una red de hilos invisibles con la que une y protege a los suyos, zurciendo los silencios de unos y encauzando el futuro de los otros. Sabe que va a ser una noche intensa, llena de secretos y mentiras, de mucha risa y de confesiones largo tiempo contenidas que por fin estallan para descubrir lo que queda por vivir. Sabe que es el momento de actuar y no está dispuesta a que nada la aparte de su cometido. Un cartel luminoso que emite mensajes desde una azotea junto al puerto, una silla en la que desde hace años jamás se sienta nadie, una Barcelona de cielos añiles que conspira para que vuelva una luz que parecía apagada, unos ojos como bosques alemanes y una libreta que aclara los porqués de una vida entera. 

Una madre no es solo el retrato de una mujer valiente y entrañable, y de los miembros de su familia que dependen de ella y de su peculiar energía para afrontar sus vidas, sino también un atisbo de lo que la condición humana es capaz de demostrarse y mostrar cuando ahonda en su mejor versión.

Libro de muy recomendable lectura, se lee rápido pero da que pensar: es agradable, gracioso, entretenido, serio por que plantea problemas y te ves reflejado en alguno de los personajes o encuentras en ellos a personas muy cercanas a ti.

miércoles, 4 de febrero de 2015

Leer: la mirada de los otros

Leer: la mirada de los otros

(Julieta Pinasco)
¿Para qué insistimos con la lectura: a nosotros, a nuestros hijos, a los niños con los que compartimos la escuela? ¿Para qué les martillamos la cabeza con que lo hagan? ¿Cuál es el "beneficio" que obtendrán (porque ha de haber alguno, tan tangible como comer frutas o cepillarse los dientes, para que insistamos de tal forma e ideemos planes para que ello suceda y, encima, sea con placer...)? Damos por descontado que "hay que" leer para ser mejores, para ser más sabios, para ser más buenos, para ser, en definitiva, para ser.
Siguen siendo misteriosas, para mí, las razones por las que las personas eligen leer, y, cada día que pasa, creo que hay tantas como lectores. Por ejemplo, en mi caso, dos padres lectores, una gran biblioteca y la compra de libros para niños dieron una hija lectora compulsiva, un hijo no lector acérrimo y otro casi. 
Hace treinta y cuatro años que trabajo con libros y con niños, y no creo que la lectura deba ser una obligación. De ninguna manera. No se es ni mejor persona, ni más sabia, ni especial porque se lea. La bailarina clásica no va por la vida convenciendo a todos de que el ballet es una experiencia favorecedora de circunstancias como, seguramente, lo es. Sin embargo, nosotros armamos planes, ideamos recursos, nos disfrazamos, hacemos malabares y, con lentitud, nos vamos olvidando de lo único valedero: del contacto con el otro.
Porque un libro es siempre eso: otro. Un ser humano cuya mirada se ha hecho palabra y cuyo valor reside en su maestría para hacer de las palabras el vehículo para comunicar su modo de interpretar la realidad. El que lee se sumerge en ese baño de otredad y belleza, y de él depende cómo emerge: habrá quienes solo hagan la plancha, otros mojarán apenas sus pies en la orilla, otros bucearán en las profundidades, algunos atravesarán canales furiosos y embravecidos; pero a nadie se lo debería obligar a desear el agua. 
Leer es un acto voluntario y lo que de él se derive pertenece a la intimidad más privada. Eso no significa desentenderse; sino, simple y sencillamente, que el otro diga "No". Como madre disfruté leyéndole a Pablo desde que era un bebé de días; como profesora de literatura puse mi pasión al frente de todo. Pero también me apasionan los verbos y no voy por la vida intentando que todos experimenten el gozo de conjugarlos y observar la sutil trama que tejen con la idea del tiempo. Así como hay chicos que aceptan nuestras sugerencias, hay otros que nos acercan a la música o que dibujan o bailan. 
Creo que todos los niños deben ser arrimados a una experiencia estética, la que sea, obviamente yo privilegio la palabra porque de ella me nutro y vivo, porque creo que cuando leo el Quijote, además de su parodia, veo el alma de un hombre al que la vida maltrató en cuanta oportunidad pudo, y lo que me conmueve es su posibilidad de hacer de la furia ese soberbio relato, porque cuando leo la perfección de Góngora pienso cuánto dolor ha de haber anidado en su cuerpo para retirarse así de la palabra y construir un edificio perfecto por donde se lo mire, pero que aparenta distancia y vacío como si la literatura fuera para ser despoblada de carne y repleta de ninfas y Polifemos monstruosos.
Obviamente desearía que todos mis niños leyeran entusiasmados, que pudieran elaborar su mirada de las cosas a partir de la de los escritores que les acerco, que se asombraran de las insólitas combinaciones del lenguaje literario, que las imágenes verbales se les quedaran prendidas como estrellas, que cerraran a Proust y corrieran a hacerse un tilo para mojar la magdalena o que leyeran a los gritos la Ilíada creyendo que Zeus bajará a callarlos. Pero respeto a aquellos a quienes eso no les sucede. ¿Si creo que se pierden algo? Tanto como yo cuando no oigo música. Pero así es la vida: incompleta, siempre, porque la falta es necesaria para que surja el deseo, que es la única fuerza que mueve montañas.